foto: destinonegocio.com

México. Decir sí dentro de una compañía amiga

Luego del 1er encuentro con amigos empresarios de CL, Ruth, quien tiene cerrado su foto estudio por la contingencia, reconoce que el diálogo con ellos le ayuda a decir sí a las circunstancias que le van sorprendiendo

Antes del primer encuentro y diálogo con empresarios, yo ya había comenzado a tomar medidas de emergencia para recaudar algunos ingresos mínimos para mi negocio. Pero sinceramente, ni siquiera me había detenido de modo consciente en ello, sino hasta que escuché las experiencias compartidas por los amigos en aquel primer encuentro con amigos empresarios de CL. A partir de ahí, tuve el deseo de tomarme en serio estas medidas, con más estudio, con más razonamiento, pues en el primer mes me dejé llevar un poco por el impacto, y el desorden.

Soy fotógrafa, trabajo en mi propio estudio fotográfico, el cual, durante el mes de abril se quedó sin ingresos, cero, nada. Y a pesar de que mi sustento no depende de mi trabajo gracias a Dios, si tengo la necesidad de mantener ciertos ingresos, para el pago de equipo, software, renta del estudio, entre otros.

Esta necesidad me motivó a promocionar mis servicios de “Foto de producto” con la intención de fotografiar los productos o servicios de los negocios para así impulsar sus ventas en línea, ya que no se puede fotografiar a personas en estos momentos.

Así que, aproveché para fotografiar algunos productos confeccionados por mí, y promover la importancia y la belleza de tener buenas y bonitas fotos para generar ventas. Pero la sorpresa es que nadie ha contratado este servicio en estos días, pero muchos se han interesado por mis productos, confeccionados por hobbie y de modo sustentable (hechos con materiales reciclados de mi estudio). Honestamente esto me conflictuó, porque yo quería vender fotos, pero también sabía que nunca hay que hacerle "el feo" al trabajo, y dije: "Pues es lo que hay, y a darle" ...

Así que continué, confecciono los productos y los muestro con bonitas fotos, y se venden.

Además, lo más bello, es que me ha permitido colaborar con más personas, generando así una pequeña fuente de ingresos. Por ejemplo, con mi suegra, ella es dentista, igualmente no ha tenido nada de pacientes, ni uno solo. Pero ella hace tejidos hermosos, por puro gusto, así que la convencí de que teja para mí, para mi “nueva marca”, según mis diseños, y yo les tomo fotos. Entonces hemos vendido colchas, cojines, accesorios... Ella está motivada y activa. Y ha sucedido lo mismo con 2 personas más.

He aprendido a decir "sí" a mis clientes, a lo que me pidan, y eso me ha ayudado a adaptarme a sus necesidades, sus intereses y gustos, y sobre todo a salir de mis pretensiones de trabajo.

Este mes ya comienza un poco de nueva actividad en mi estudio, con medidas nuevas (de higiene y sanitización), y sobre todo generando mucha seguridad a mis clientes.

Yo no sé el rumbo que tomen cada uno de estos proyectos, solo sé que continuaré diciendo “sí” en la medida que mis posibilidades familiares y laborales me lo permitan. Siempre en compañía de este método que me recuerda el sentido de mi vida y de mi trabajo.