«Estamos cansados, sí, pero no queremos dejar de desear la paz y la vida»

Rony Rameh, responsable de Comunión y Liberación en Líbano, cuenta cómo se vive la fe en un país al límite, entre crisis, guerra y pequeños milagros cotidianos de esperanza. Publicado en el blog de Religión en libertad.
Luis Javier Moxó Soto

En un Líbano golpeado por una crisis que no cesa, con el turismo paralizado, el trabajo detenido y una “fatiga del alma” que se extiende entre la gente, Rony Rameh confiesa que la guerra ya no solo provoca miedo, sino también el riesgo de la indiferencia y la resignación.

Responsable de Comunión y Liberación y colaborador de AVSI en el país, explica en esta segunda entrevista que la esperanza «ya no es un sentimiento fácil», sino «una elección» y casi «un milagro cotidiano», hecho de familias que comparten lo poco que tienen, amigos que permanecen unidos y una compañía cristiana que «no te deja solo».

A la luz de la visita del Papa León XIV, que para él «no fue solo un evento, sino una presencia viva», Rony cuenta cómo viven ahora la misión, el acompañamiento a las familias y cómo han pasado la Semana Santa en un país agotado, pero decidido a no dejar de desear la paz y la vida.

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